AGROINDUSTRIA: GRAN PASO AL DESARROLLO

Transcribimos a continuación un análisis enviado por el Diputado Mario Barletta (UCR), -integrante del gobierno de Cambiemos- donde destaca que, estrechar lazos entre el conocimiento y la producción es un desafío que no puede postergarse en la Argentina.

El agropecuario y el agroindustrial conforman el más importante encadenamiento productivo hacia atrás y hacia adelante del país, el principal generador de riqueza.

Sabemos que cuando al campo le va bien, está bien el país y ello se percibe claramente en nuestros pueblos y ciudades, en el interior profundo. Lamentablemente, en medio de fabulosas oportunidades internacionales, en la última década el gobierno nacional anterior ignoró y castigó sistemáticamente al sector más competitivo de la Argentina, que aportó en ese período a las arcas del estado 70 mil millones de dólares, solo en concepto de retenciones a las exportaciones

Hace poco tiempo atrás se realizó, convocada por un grupo de legisladores que tuve el placer de conformar- una nueva consulta pública sobre la situación de las economías regionales. No sólo los propios actores sino también diferentes especialistas en economías regionales señalaron, como vienen haciendo desde hace tiempo, que luego de la salida de la convertibilidad estos sectores tuvieron una época dorada pero en los últimos cinco años comenzó a complicarse su situación y se produjo un debilitamiento en líneas generales.

Un breve análisis de reportes recientes indica que en el primer trimestre de 2014, la región pampeana registra caída interanual en las ventas al exterior de autos, maíz, trigo y cebada, compensados en parte por subproductos de la soja, leches enteras y vehículos de transporte de mercancías.

Más allá de estos datos puntuales, un análisis extendido demuestra que cayeron todas las exportaciones regionales, debido a una menor producción por suba de costos, alta presión impositiva, tipo de cambio desfavorable e incertidumbre sobre la rentabilidad. Tras un atraso cambiario acumulado de varios años, la devaluación del peso a principios de 2014 no alcanzó para mejorar la competitividad de las economías regionales.

Sin entrar en la consideración de las situaciones particulares, pueden señalarse los aspectos centrales de los problemas que atraviesan a las distintas regiones y a sus producciones características: falta de infraestructura, alto costo de los fletes, excesiva primarización, asociada a la escasa estructura de transformación para el agregado de valor, son sólo algunos de los puntos críticos para la competitividad de las economías regionales.

La falta de políticas públicas y de apoyo estatal del anterior gobierno han sido señalados como dos cuestiones centrales.  ¿Podemos imaginar cuál sería el escenario si se apoyara el sector agroindustrial en su conjunto, habida cuenta de que se trata del sector con mayor potencialidad del país? ¿Si se lo protegiera e incentivara como ocurre en países vecinos que han crecido sostenidamente mientras que en Argentina ya desaparecieron 60 mil productores en una década? Esto sin mencionar las crisis de las industrias vinculadas.

Argentina da cuenta a través del Gobierno de CAMBIEMOS que era impostergable reaccionar de manera urgente. Integrar cadenas productivas cuidando todos los segmentos, estimulando el agregado de valor y la innovación productiva como las claves que surgen de analizar el panorama regional y los casos más exitosos de economías que en algunos casos cuentan paradójicamente con menos recursos que la nuestra.

Estímulos para la evolución en las formas de producción, incentivos e instrumentos diversificados de promoción aparecen como pilares de las políticas públicas de largo plazo.

La promoción de la innovación productiva, eso que sucede necesariamente en la empresa con el apoyo del sector del conocimiento y el estímulo de instrumentos fiscales y financieros es otra arista que está en marcha.

Brasil cuenta desde hace una década (2004) con una ley que establece medidas para promover la innovación y la investigación científica y tecnológica en el entorno de la producción, buscando la autonomía tecnológica y el desarrollo industrial del país. La norma promueve una estrategia general unificada que evita la acción descoordinada de cada ministerio y organismo estatal y proporciona incentivos, como la transferencia de recursos no reembolsables a las empresas, especialmente a las PYMES

Entonces, como ya hemos señalado en reiteradas oportunidades, es imprescindible concebir la producción agroindustrial como sistema, impulsando las cadenas productivas sin olvidar los vínculos entre ellas,  garantizando por un lado el entorno más estable posible y predecible de reglas de juego, evitando en lo posible  medidas coyunturales, estimulando la transformación primaria en origen, educando para el trabajo con la mirada puesta en el desarrollo local, estimulando el asociativismo por un lado y la innovación productiva por el otro.

Estrechar lazos entre el conocimiento y la producción es un desafío que no puede postergarse, porque mantiene competitivas a las empresas, impulsa las economías regionales, afianzando industrias locales y atrayendo nuevas empresas

Es un gran avance la media sanción del proyecto de ley de fomento a las PYMES que brinda las condiciones para hacer realidad muchas de las necesidades planteadas.

También se deben mantener las estrategias de diálogo sostenido y de trabajo conjunto entre los distintos actores: gobierno, productores, empresarios, industriales, trabajadores e integrantes del medio científico tecnológico.

Mario Barletta:  Diputado Nacional por la Unión Cívica Radical

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